domingo, 18 de diciembre de 2016

Capítulo 4

Elijah Lovelace


   Deambulé por los pasillos parándome cada vez que veía algún cuadro que reflejara lo que estaba sintiendo en ese momento. Todos aquellos cuadros eran de guerras antiguas como la última en el mundo de los cazadores. En ellos se ilustraban el dolor, la rabia y la tristeza de estas y yo me sentía igual.

Después de unos minutos me encontré en el pasillo de las habitaciones. Los mayores dormían alejados de donde estaban nuestras habitaciones así que no se enteraban de lo que pasaba por este pasillo. En cada puerta había un cartel con el nombre del dueño.

En la tercera puerta a la izquierda estaba el nombre que estaba buscando. Con una caligrafía de las antiguas estaba puesto el nombre de Elijah. A la derecha estaba la puerta de Inanna que estaba adornada de retales de telas y a la izquierda de la hermana de los dos Mackensie. Me quede absorta mirando la puerta de Kensie. En ella se entrelazaban antiguos dibujos de cuando era pequeña y fragmentos de poemas que escribía ella o que encontraba en los antiguos libros de la biblioteca.
No pude observarla más ya que se abrió la puerta de Elijah. Allí estaba él sin camiseta dejando ver su torso musculoso. Llevaba aquellos pantalones de chándal grises que me volvían loca e iba descalzo. Me estaba sonriendo con aquella sonrisa suya. Que en mi hacía estragos.



No se si lo que vino a continuación lo hice por la rabia y la frustración que me atormentaban o era porque necesitaba notar que alguien seguía queriéndome después de todo lo que había pasado , pero me lance hacía él y lo bese. Él me siguió en el beso que era apasionado y necesitado. Ne notaba que los dos lo necesitábamos después de un día duro y cansado física como psicológicamente.

Salte y me agarre con las piernas a su cadera sin dejar de besarlo. Él solo pudo retroceder y cerro con un puntapié la puerta de madera .La que antes estaba observando. Nos llevo hasta la cama y se sentó en ella. Mientras yo le cogía de su pelo castaño y estiraba de el.

Él solo pasaba sus manos finas de músico por mi espalda dejando un reguero de descargas eléctricas. Como pude me quite la chaqueta y él me quito el croptop dejándome solo en un sujetador de encaje negro . No nos separamos ningún momento hasta que con urgencia me levante para quitarme los pantalones, pero no llego a suceder ya que Elijah me paro con sus manos y me miro a los ojos.
En ellos se reflejaba la lujuria y el deseo de olvidarse de todo el mundo y estar solo conmigo, pero también veía que no se había olvidado de que teníamos que hablar de lo nuestro y no era hora de hacer otras cosas. Con un gruñido hice caso a la orden silenciosa que gritaban sus ojos y me puse a buscar con la mirada mi ropa.

-Se lo que piensas, pero tenemos que hablar.

-Si.

Le dije mientras recorría la habitación para recoger el croptop que estaba al otro lado de la habitación. Él se fue dirección a su armario y rebusco por el dejándolo más desordenado de lo que lo estaba antes. Yo me puse el croptop y fui directamente hasta la cama para sentarme y esperar a Elijah.

Mientras observe con mucha atención el cuarto de en el que estaba. Nunca me había fijado en el, pero en ese momento lo admire por aburrimiento. Las paredes eran de un color beige y casi por la mitad se cortaban por unas láminas de madera oscura que revestían toda la pared. El techo del mismo color que las paredes y la lámpara de araña que colgaba se veía que estaba bien cuidada. Las ventanas estaban cubiertas por unas cortinas espesas del mismo color que la madera, que en ese momento estaban abiertas dejando ver los edificios que componían aquella concurrida calle de Manhattan. La puerta del mismo color que la madera de la pared estaba cerrada y la cama con dosel estaba bien echa y lisa. Era igualita que las otras habitaciones que habían en el Instituto, pero con la excepción de las dos guitarras que estaban al lado de la mesilla de noche. Una acústica y otra eléctrica. Mientras observaba las guitarras miré de reojo la mesilla y vi que de además de la lámpara había una foto. No me había percatado de ella nunca así que la cogí y la mire con interés.

En ella estábamos todos. En el centro estaba Mackensie cuando tenía once años acompaña de mi hermano Nazaniel. Ella llevaba un vestido corto con vuelo de color rojo con runas y mi hermano un traje del mismo color y con las mismas runas. Detrás de ellos estábamos Innana y yo. Las dos llevábamos el mismo vestido de color rojo a excepción de el de ella era corto y el mío largo. A nuestra derecha estaban Jace y William con un traje del mismo color .Y a nuestra izquierda estaban Mattew y Elijah con el mismo traje que los demás. Todos salíamos abrazados y sonriendo.

-¿Te acuerdas de ese día?

Levanté la vista de la foto y vi como Elijah, ahora con una camiseta gris agujereada se sentaba a mi lado y mientras me tendía una camiseta a mi. Dejé la foto donde estaba y cogí la camiseta que me estaba tendiendo. La extendí y vi que camiseta era. Sus letras azules que ponían "Made in Brooklyn" estaban estampada en ella y se notaba que ya era vieja ya que estaba agujereada y el color gris se deshacía en manchas más claras.

Reconocería aquella camiseta en cualquier sitio. El padre de Elijah se la regaló cuando cumplió los seis años y cuando la vio se la puso y no se la quito hasta que dos semanas después se la mancho de helado y llorando fue a su madre para que se lo arreglará. Era mi camiseta favorita y él sabía que me encantaba por eso me la dejo en ese momento.

Mientras me puse la camiseta le respondía a la pregunta.

-Si el día cuando  Inanna y yo nos hicimos parabatai.

Él me sonrió al ver que me acordaba de aquel día y para no acordarme. Fue uno de los mejores días de mi vida. Me sentía nerviosa, pero a la vez feliz porque sabía que la unión que teníamos Inanna y yo, que éramos como hermanas, se haría aun más real con aquella ceremonia.

-Me acuerdo que tuve que calmar a Ina y le conté mi experiencia cuando Mattew y yo nos hicimos parabatai.

Y para no recordarla. Ese día se tubo que retrasar la ceremonia por una gran ventisca que dejo a Elijah, Max y Alec atrapados en Brooklyn. Cuando llegaron tuvimos que esperar un poco más porque se había ido la luz. También en medio de la ceremonia mientras estaban recitando el juramento mi hermano empezó a estornudar sin parar y también después de todo tuvimos que dejar la celebración para otro día ya que Mattew se sentía mal, más tarde nos daríamos cuenta de que era alérgico al material del que estaba echo el traje.

-Y se descojonaría en tu cara.

-Exacto.

Dijo él con aquella sonrisa jovial que le caracterizaba. Yo también le sonreí, pero no pude aguantar su mirada ya que en ella se reflejaba el deseo de cambiar de tema a lo que él le interesaba. No sabía que hacer. Una parte de mi quería contárselo a mis padres para que así se alegraran por mi, pero otra parte de mi tenía miedo y no sabía el porque.

-¿Al final que vamos ha hacer?

Soltó Elijah mientras se dejaba caer hacía atrás tumbándose en la cama. Yo no tarde mucho y me puse a su lado acostada boca arriba mirando la pared de color beige. Intente fijar mi vista al techo para concentrarme y pensar en lo que deberíamos de hacer.

-No lo se Elijah.

Al final dije. No se me ocurría ninguna idea para retrasar aquel momento y sabía que Elijah quería decírselo a sus padres ya que estaba más unidos que yo con los míos. Noté como el colchón se movía mientras Elijah intentaba ponerse de lado mirándome a mi. Lo miré y vi que estaba apoyado para así levantarse y mirarme. Sabía que lo hacía porque así sabría si mentía o no.

-Deberíamos de decírselo, Alexa. No puedo seguir así sabiendo que en cualquier momento nos puede pillar Matt o Ina.

-Se lo diremos a su debido tiempo.

-¡¿Y cuando es eso?!

Salte del susto al oír la voz de Elijah al formular aquella pregunta. Mientras él se había levantado de un salto y yo me erguí para ver lo que hacía. Vi como empezaba ha pasearse de arriba y abajo por el cuarto. Cada dos por tres pasaba las dos manos por el pelo. Quería que dejara de moverse así que hable para que se calmara.

-Tendríamos que esperar a que pasará el juicio y si quieres el mismo día lo decimos.

De repente se paró en seco al oír mis palabras y me miro con temor. En su rostro se reflejaba que no se le había pasado por la cabeza que en algún momento tendría que enfrentarse a la clave por lo que había echo esa tarde. Vi como poco a poco se derrumbaba y caía de rodillas al suelo mirándose las manos y negando con la cabeza.

Elijah nunca se había enfrentado a un juicio de esos y sentía pena por él ya que no le deseaba a nadie pasar por aquella situación. Y se notaba por su forma de actuar. Yo sabía de que tenía más miedo de lo que diría su familia que el castigo que le impusieran en el juicio.

Baje de la cama de un salto y me puse enfrente de él. Me arrodille y cogí sus manos haciendo que despegara de ellas su vista y me mirara a los ojos. En ellos se reflejaba el temor que me había imaginado que sentía y por impulso solté sus manos. Pase mis brazos por su cuello y lo atraje a mi para abrazarlo. Durante unos minutos no reacciono hasta que sentí como me cogía de la cintura y me atraía a él con fuerza.

Sabía que necesitaba que lo consolasen. A mi me había pasado muchas veces de necesitar un abrazo antes de los juicios, pero nadie estaba allí para dármelos. No quería que Elijah se sintiese así. Después de unos minutos unidos en aquel abrazo Elijah se separo obligándome a quitar los brazos de su cuello. Él me acarro con sus manos la cara para que lo mirara directamente.

-Gracias.

Después de aquella palabra me beso con delicadeza. No era como el beso que habíamos tenido antes. Este era más dulce y calmado y duro menos. Cuando nos separamos los dos nos pusimos de pie y nos sentamos otra vez en la cama. Esta vez yo me tumbe primero y él después. Él me acerco y yo pose mi cabeza en su pecho. En el se oía como revoloteaba por mi presencia y yo cerré los ojos para escucharlo mejor.

-Se lo diremos el mismo día del juicio ¿vale?

-Vale.

No puse ninguna pega ya que quería enfrentarme a mis propios miedos yo sola. No quería que Elijah se enfadase conmigo y tampoco que por culpa de aquello lo nuestro terminara. No me gustaría aquello para nada.

Me centre en sus latidos y también como él me acariciaba mi pelo relajándome cada vez más. En ese momento me di cuenta de lo cansada que estaba física como mentalmente. Así que me deje llevar por el cansancio y poco a poco cerré los ojos quedándome totalmente dormida, pero antes sumirme en la inconciencia una imagen apareció en mi mente. Un joven de tez aceitunada y de ojos verdes que me miraban acusadores.

¿Porqué estaba pensando en Jonan Roberts?     
  

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