jueves, 15 de diciembre de 2016

Capítulo I

Capítulo I

Rebuscar no era mi deporte favorito, pero allí estaba yo. Rebuscando en lo que fue una tienda de ropa de la Gran Vía del Marques del Turia .
Casi toda la ropa que quedaba eran retales de algo que antes la gente pagaba cientos de euros por él. Prendas chamuscadas o con manchas pegajosas que no se sabia ni su procedencia.
Allí estábamos cinco adolescentes rebuscando en una tienda de ropa infantil llamada Pau Kianty ,buscando algo para los niños del campamento.

-Gio, ven aquí por favor.

Me llamaron del otro lado de la tienda. Así que me encamine hacía allí. Cada vez que me acercaba sentía aquel olor repugnante, pero tan familiar que me había acostumbrado y ya no sentía arcadas.
Cuando llegué al lado del chico me fije en su cara. Lo conocía desde hace unos cuantos años .En realidad fuimos compañeros de clase antes de estallar la guerra. De una clase de cuarenta y dos personas solo quedamos cinco y de esos cinco solo tres estamos en primera linea de batalla.
Le mire detenidamente, pero él estaba mirando otra cosa. Así que desvié mi vista a lo que él observaba con cara de pesar.

Allí acurrucado estaba un hombre que no tendría ni los treinta años. En la espalda tenia dos orificios de bala y la camisa de color blanco manchada de su propia sangre.
Todos los días veíamos hombres como ese. Que no tuvieron la suficiente suerte de salir de la ciudad antes de la bomba impactará o que después de aquello los "gelats" acabaron con cualquier superviviente de la explosión y aun seguían aquí.
Eran soldados que se asentaron en la plaza del ayuntamiento. No sabíamos de donde venían,pero intuíamos que fueron ellos los que empezaron aquello. Su nombre se lo ganaron a pulso ya que mataban como si fueran de hielo, mataban a sangre fría.



-¿Por qué me has llamado,Josep?

Él no dijo ninguna palabra y me señalo otra vez al cuerpo, pero esta vez con la punta del fusil levanto un poco el cuerpo del hombre y lo que vi me perseguiría en sueños durante bastante tiempo.
Allí acurrucada había una niña pequeña. Aparentaba unos cuatro años. Llevaba un vestido del mismo color que la camisa del hombre. En sus pequeños brazos tenia una muñeca con una mascara antigás y la niña también llevaba otra. Encima de ella como si fuera una manta tenia una chaqueta de la falla de Sueca- Literato Azorín.

En ese momento la melancolía me invadió. Hacía en falta las fallas,pero lo que más me afectaba era acordarme del primer día de los bombardeos. Tiraron la primera bomba en el centro de la Plaza de la Virgen, mientras miles de personas veían l'ofrena de flors a la Mare de Déu. Hubo miles de muertos. Los primeros de miles.

Mire por última vez aquella niña mientras mi compañero tapaba a los dos con una sabana manchada de hollín. Cuando los tapo del todo nos quedamos mirándonos hasta que oímos la señal. Cogimos las bolsas que habíamos llenado de provisiones y nos encaminamos al punto acordado para encontrarnos. El punto de quedada era una tienda de colchones que daba esquina y estaba en la misma avenida.
Yo me acordaba de aquella tienda ya que la ruta del autobús para volver a casa era por aquella calle. Nos dirigimos hacía allí sorteando coches calcinados o varados en medio de la vía, de escombros de los edificios de los alrededores y de cadáveres en descomposición o calcinados.

Cuando llegamos me quede plantada en la entrada de la tienda. El cartel que antes era azul, ahora se veía de un color grisáceo y los cristales pintados rápido y con prisa con pintura blanca para que no se viera el interior. Después de examinar la fachada entre dentro. En el interior ya estaban todos y ya habían cargado los suministro en uno de los pocos autobuses que funcionaban.

En ese momento estaban todos alrededor de una de las mesas de la tienda. Allí,extendido, habían unos cuantos mapas de la ciudad con apuntes de donde estaban los campamentos de los Gelats y por donde los habíamos visto. En medio de todo estaba Jayden, el capitán del equipo de Recuperación y Combate Alfa. Es como nos llamaban en el campamento.

Jayden era un chico de veinte años. Alto , fuerte y con cara de tener mala leche y la tiene, pero era el mejor luchador cuerpo a cuerpo que hay en todo el grupo y por eso era el capitán.
-Tenemos que ir a por más munición a las armerías.

Dijo mientras señalaba las cinco armerías que aun quedaba munición. Todas ellas estaban en campo enemigo y Jayden estaba pensando en un plan para poder coger la munición sin ser vistos. Su objetivo era saquear las dos que estaban en el centro. "La Diana" en la calle de Bailen, al lado de la estación del norte y la de "Pablo Navarro" en la calle Sant Vicent Màrtir. El único problema. Que a ochocientos metros teníamos el mayor asentamiento de Gelats.

-¿No podemos pasar de la munición e irnos ya?

Se oyó al lado derecho de la mesa. Allí estaba la otra chica que estaba en el grupo. Se llamaba Sonia y antes vivía en Ruzafa. Era una chica de tamaño normal, ojos normales y pelo normal. En realidad era el prototipo de adolescente española. Yo la conocía desde el primer año de primaria, pero en segundo se mudo y no supe mucho de ella hasta que nos rencontramos en el campamento.

En ese momento estaba temblando y no me extrañaba. En ese mismo instante Jayden la estaba mirando con una de sus miradas asesinas. Casi todos reaccionaban de la misma manera que reacciono Sonia, menos yo. Que sabía que lo hacía para que le tuviéramos miedo y que nadie le quitara el puesto.

-Sonia, necesitamos la munición. Estamos empezando a escasear y las más cercanas están cerca del enemigo.

Cuando acabó la frase me miro a mi directamente. Normalmente yo soy la que salto en el instante que pregunta si alguien tiene un plan y él esta esperando aquella reacción, pero hoy no estoy de humor. Desde lo de la niña en mi mente solo se podía ver aquella imagen.

-¿No vas ha decir nada, Gio?

En ese momento mire a mi alrededor y todos me miraban expectantes para ver lo que decía. Aquellos veinte adolescentes entre dieciséis y veinte años. Que antes de todo esto tenían un futuro por delante y ahora tienen que vivir el día por el miedo de que mañana venga un Gelat y les mate sin pestañear. En ese momento note la fe que tenían en mi e hice un esfuerzo para concentrarme y diseñar un plan.
Me acerque al mapa y vi nuestra situación. Lo más lógico sería ir por detrás, pero teníamos un problema. Estaban las vías y el puente más cercano estaba destrozado. Lo único que podíamos hacer era pasar por sus narices. En aquel instante se me ocurrió una idea, suicida, pero una idea al fin de acabo.

-Nos dividiremos en tres grupos dos de seis y uno de ocho. El de ocho bajara por la vía y subirá por la calle de Pizarro hasta la calle Colon. Os metéis por la calle Pascual y Genis hasta la calle Mossèn Femades. Al final de la calle encontrareis las ruinas del cine Lys .Allí os escondéis y preparareis una bomba. En esta parte os dividiréis en dos grupos y el segundo subirá por la calle Roger de Lauria hasta la calle Pérez Pujol. Subís por esta calle hasta la calle Moratín allí abra un pasaje. Allí colocareis la segunda bomba . Cuando estéis nos avisáis por los walkies...- oí exclamaciones detrás de mi y comentarios de todo lo que estaba diciendo. Suspire antes de proseguir dictando el plan.

-...Los otros dos grupos subirán por la calle General san Martín y después por la calle Alicante. Cuando se exploten las bombas los Gelats irán ha ver lo que ha pasado. En ese momento iremos cada grupo a cada armería. Uno de los grupos se llevara el autobús y nos encontraremos todos en la calle Matemàtic Marzal con Bailen.

En ese momento levante la vista del mapa y todos me miraban con miedo. Suspire y miré a Jayden que me estaba mirando como si fuera una loca y lo expreso con las palabras siguientes.

-¿Sabes que es una misión suicida, verdad?- me dijo con sus ojos posados en mi. Suspire profundo y lo mire desafiante.

-Si

-¿Y si uno de nosotros es herido o peor muere?

Entonces recordé la imagen de la niña. Aquella niña con una máscara antigas y una chaqueta de una falla cercana. En ese momento la rabia de ver un cuerpo tan pequeño e indefenso se transformo en ira que floreció y se noto en mi manera de hablar.

-Si se hiere alguien o muere intentaré que sea yo. Nadie más.

Un gritito se oyó de fondo mientras que los demás empezaban a murmurar entre ellos. Todos sabían que era un plan casi imposibles, pero solo podíamos hacer eso o no hacerlo y esperar que la munición desapareciera en nuestras narices.

Jayden se acerco a la mesa y arranco de ella todos los mapas que tenia. Los guardo como pudo en la mochila que llevaba a la espalda y nos miro a todos. Iba nombrando y señalando los grupos que seriamos.

-El grupo de ocho serán... Josep, Gio, Tiano,Joan, Koldo, Alex, Javi y Pablo. El grupo de seis que ira a la armería de "La Diana" serán Ruben, Adrián, Manu, Erick, Víctor y Ariel. Los demás a la de "Pablo Navarro" y yo me encargaré del autobús.

Yo lo miré con descaró. Siempre elegía en los planes la posición más segura para así tener menos posibilidades de ser herido y es lo que no veía bien.

Si eres el capitán tienes que ser tu el que de la vida por tu pelotón. No que tu pelotón muera antes y que tu seas el que huye ya que tiene más miedo de que le maten a que tu consciencia te repita una y otra vez que diecinueve personas han muerto por tu culpa.

Cuando tuvimos todo preparado y listo salimos el primer grupo. Cuando salimos la rabia que había sentido dentro se disipo dejando la típica nostalgia y tristeza que siempre me acompañaba desde que estalló la guerra.

Fuimos hacia la calle Pizarro intentando no caernos con los escombros o con las tantas palmeras que habían caído. Solo quedaban un puñado en pie y a duras penas. Llegamos al cruce por donde se entraba a la calle y allí quedaban los únicos dos arboles que no se habían calcinado ni caído en todo el centro. Los dejamos atrás y directamente nos metimos en la calle que había señalado en el mapa.
Era la única calle que no tenia tantas ruinas. Los edificios estaban casi intactos, como los coches. Lo único que había allí eran casquillos. Un montón de casquillos y cadáveres por allí y por allá, que delataba el paso de los Gelats. Intente no mirar los montones de cuerpos que se acumulaban en las aceras, pero el que más me impresiono fue la entrada de un parking público que había en aquella calle. Al parecer la gente intento refugiarse dentro y los Gelats volaron la entrada así dejando un gran montón de cuerpos y escombros entremezclados. Nos quedamos todos parados hasta que Pablo retomo el camino y nosotros detrás de él.

Al llegar a la calle Colón no me sorprendió ver el mismo paisaje que había en la Vía del Marques de Túria, pero allí era el triple. Había el triple de escombros , el triple de coches calcinados y el triple de cuerpos inertes en el asfalto.

Fuimos hacía la calle Pascual y Genís. La calle de Colon había sido como la Quinta Avenida de Nueva York en Valencia. Toda la calle estaba plagada de tiendas y muchas veces había ido con mis amigas a comprar allí y también a pasar el rato.

Ahora aquellas tiendas estaban destrozadas. Pasamos por el Pull & Bear, los escaparates estaban rotos, lo que se podía ver del interior estaba totalmente destrozado y el letrero faltaba la u y la e que estaba dentro de la tienda dejadas de cualquier manera. En el mismo estado estaba una perfumería, como una tienda de gafas de sol, el Zara y otras tiendas que habían en aquella parte de la calle.
Antes de meternos en la calle mire hacía atrás y allí estaba la tienda favorita de una amiga Brandy Melville. Cuando íbamos al centro siempre era una parada obligatoria ir a aquella tienda. Entrabamos y después de mirarse toda la tienda cinco veces no se compraba nada. Siempre me entraba ganas de matarla, pero me contenía. Era su pasión y ella aguantaba cuando Nuria y yo teníamos que entrar alguna librería. Al parecer me paré cuando estaba pensando, porque al segundo sentí una mano en mi hombro.

-¿Nos vamos de tiendas Gio?-Josep me sonrío y yo le devolví la sonrisa, más bien una mueca, pero me apetecía reírme un poco así que le solté.

-No tengo dinero.- Al parecer se dio cuenta de lo que quería hacer ya que no se quedo atrás.

-Yo te invito.

En ese momento empecé a reír y él me siguió. Al calmarme es cuando miré hacia la calle y el grupo ya estaba casi en la otra calle. Nos pusimos en camino y nos dimos prisa para alcanzarlos. Cuando llegamos a la entrada de la calle Mossèn Femades todos nos paramos y en un segundo todos me miraban a mi. Querían saber lo que tenían que hacer y yo era la primera en no saber nada, pero intente estar calmada cuando hablé.

-Vale. Vamos ha hacer ya los equipos de cuatro para así ir más rápidos. Pablo, Josep, Alex y yo pondremos la bomba en el pasaje norte, los demás en el cine Lys. Si queréis los que hagan estallar el Lys pueden volver sobre nuestro pasos e ir por el camino que he marcado para los otros ¿entendido?
Todos asintieron y nos pusimos en marcha. El grupo del cine Lys compuesto por Javi, Koldo, Tiano y Joan delante y nosotros detrás. Cuando ya se acabó la calle y delante nuestro estaba el Paseo de Ruzafa nos paramos otra vez. Koldo y Tiano se colocaron en cada esquina y miraron si había algún Gelat a la vista.

Al rato nos hicieron la señal de que podíamos pasar y nos encaminamos. Ellos al cine nosotros a la calle que nos llevaría a nuestro destino. Solo nos detuvimos cada esquina para mirar sino habían moros en la costa. Después de un cuarto de hora llegamos a nuestro destino.
El pasaje estaba bien conservado solo habían unas cuantas grietas y el único que se fijo fue Pablo, ya que él era el que ponía los explosivos.

-Cuando detone el pasaje no aguantará y se derrumbara todo el edificio de arriba.

En ese momento me miraron todos buscando una respuesta, pero me vi cortada por la voz que salía del walkie que estaba enganchado en la mochila de Josep.

"Josep ya esta todo listo aquí.¿Cómo vais? Cambio."

Josep desengancho el walkie y me miro mientras respondía.

"Acabamos de llegar en tres minutos lo tendremos todo listo. Os avisaremos. Cambio"

"Entendido. Cambio y corto"

Miramos todos a Pablo y él capto la indirecta ya que se puso enseguida a preparar todo. Mientras los demás vigilábamos para que ningún Gelat nos pillara desprevenidos. A los tres minutos justos Pablo ya tenía todo. Antes de poner el temporizador Josep hablo por el walkie.

" Las bombas del pasaje están listas. Cambio"

Al segundo se oyó la respuesta.

"En el cine Lys también. Cambio"

" Los grupos de las armerías también estamos listos. Cambio"

Pablo puso en el temporizador en cinco minutos y cuando termino salimos por patas de allí antes de que se derrumbara todo el edificio y nos quedemos sepultados bajo los escombros. Salimos por la calle Barcelonia hasta la calle Plaça de l'Ajuntament. Cuando íbamos a tomar la calle Cotanda oímos la explosión que venia del cine y un segundo más tarde el del pasaje y después silencio. Aquel silencio no me gustaba nada ya que el primer ruido que oímos fueron disparos y venían de unos cincuenta metros. Antes de adentrarnos hacia la calle vi un grupo de dos hombres que nos habían visto y nos perseguían. Empezamos a correr por la calle hasta el final y fuimos calle para abajo. Corríamos todo lo que podíamos hasta que oímos otra vez disparos. Después de unos metros más sentí un gran dolor en el hombro y del impacto caí de rodillas al suelo. Me dí la vuelta y uno de ellos estaba a cinco metros y al parecer era el que me había disparado. Saque de mi cinturón la pistola semiautomática y disparé. Le dio en la cabeza y murió al instante. Segundos después de disparar sentí a alguien que me cogía de la cintura y me levantaba.

-No es hora de tomarte un Capuccino,¿no crees Gio?

Miré a Josep sin entender y él me señalo a la esquina que habíamos pasado. Allí había un Starbucks totalmente calcinado. Le mire otra vez y le negué con la cabeza.

-Me apetecía uno. Tengo mucha hambre.

Me sonrió, pero no tuvimos mucho tiempo ya que oímos un disparo y vimos como caía el otro Gelat que caía de rodillas. Dimos la vuelta y vimos a Pablo con su rifle apuntando donde estaba el cuerpo inerte del Gelat. Se guardo el arma y dijo.

-Va Josep deja de ligar y vayámonos antes de que alguien más acabe herido.

Me separé de Josep enseguida y seguimos nuestro camino en un ritmo constante hasta llegar a la Plaça de Sant Agustí. Allí ya empecé a notar que las fuerzas se me escapaban. Intente mover el hombro y lo que note fue un gran dolor y un flujo de sangre que bajaba por mi hombro hacía el suelo. Cogí aire e intente coger el ritmo de mis compañeros.

Corrimos por la calle Sant Vicent Màrtir hasta la calle Matemàtic Marzal. A lo lejos se veía el autobús de la línea catorce y el letrero que ponía Pinedo- Plaça de l'Ajuntament. Oía a lo lejos los disparos, pero sentía como las balas impactaban cerca de mi o me rozaban la piel. Todos ya estaban en el autobús menos Josep que estaba en la puerta esperándome, pero no podía. Estaba tan débil que me costaba respirar y no digamos correr. De lejos oía la voz de los demás y más fuerte la de Josep.

-¡Vamos Gio!

Me quedaban unos pocos pasos cuando me caí de bruces al suelo. No podía más sentía como todas las fuerzas huían despavoridas porque ya sabían que era el final, pero, por lo menos, moría sabiendo que todos estaban bien.

Iba a cerrar los ojos cuando note a alguien me cargaba. No tenía fuerza para abrir los ojos, pero sí para escuchar.

-¡Vamos Josep!

Noté como otra persona me cogía y oí el rugido del motor al acelerar. Se oían a lo lejos los disparos y más cerca las voces preocupadas de mis compañeros.

-No se si aguantará ha perdido mucha sangre.

Dijo Joan ya que era el enfermero del grupo. Cada vez las voces se oían más lejos, como el rugido del motor. Poco a poco empecé a dejar de escuchar todo y todo se quedo negro y sin sonidos. Sentía miedo. No por mi, sino por mi hermano.

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