domingo, 8 de enero de 2017

Capitulo II

Me desperté empapada en sudor como también con un gran dolor en el hombro. Me lo toco y noto que tengo un grueso vendaje que protege la herida de cualquier infección. Miro a los lados y veo que estoy en la enfermería improvisada.

Es una tienda de campaña gigante con un montón de camillas en fila por las paredes. Al final de la tienda hay un apartado para las operaciones, solo se separa por una cortina opaca que con un poco de viento se corre y ves todo lo que están haciendo.

En ese momento no había ni un alma en la tienda. Intente levantarme,pero por culpa de la vía que tenía en el brazo y el dolor tuve que volverme ha tumbar. Cuando ya estaba por el cuarto intento entraron Josep, Joan y detrás de ellos estaba mi hermano.

Cuando me vio vino corriendo hacía a mi y me abrazo. Yo hice una mueca y Josep lo aparto un poco para que me recuperara del dolor. Mientras Joan miraba los goteros como los papeles que estaban a los pies del catre, pero no me di cuenta ni cuando empezó a quitarme las vendas por que miraba fijamente a mi hermano.



Era un niño de 11 años, demasiado alto para su edad. Con los ojos pequeños, caídos y de un color marrón verdosos. Su pelo moreno totalmente rapado y sus gafas. Se parecía mucho a mi padre, en realidad, eran iguales. Antes estaba más rellenito, pero por la hambruna y el entrenamiento que tenia estaba en los huesos.

-¿Como estas teta?

-Bien,tranquilo.

Le dije mientras lo acercaba y le daba otro abrazo. En ese momento entró Jayden con su cara de mala leche. Miro a mi, a Josep y después a mi hermano.

-Cristian tienes que ir a los entrenamientos.

-Si,señor.

Medio un beso y se fue de la tienda. Jayden, al ver que se había ido seencamino a mi catre. Antes de que llegara lance la pregunta al aire.

-¿Qué pasó,Jayden?

Él miro a Joan y después a Josep y pillaron la indirecta. Cuanto antes se encaminaron hacia la salida.Cuando Jayden estaba seguro de que no había nadie empezó ha hablar.

-Cuando te desmayaste Josep fue a por ti y no lo hirieron de puro milagro.Nos encaminamos hacía aquí y no tuvimos ningún percance.

Al acabar de hablar hizo una mueca extraña.Solo había convivido con él ocho meses, pero con solo aquel tiempo sabia que me estaba ocultando algo.

-Hay algo más,¿verdad?

Me asintió y dijo.

-Si,Iaio quiere reunirse contigo.

Suspiré.Iaio era el jefe del campamento. Todo lo que decía se tenia quehacer si o si. Retire las sabanas e intente levantarme otra vez, pero esta vez obtuve ayuda de Jayden. Me ayudo a ponerme las botas y ha levantarme. Enseguida nos encaminamos hasta la tienda de Iaio.

Nuestro campamento estaba situado en lo más profundo de la reserva de la Devesa. Entre pinos y arena. Toda la área estaba rodeada de una muralla improvisada con troncos de arboles, chatarra y barro. Las tiendas eran lo suficiente grandes para que todos los supervivientes que habíamos encontrado tuvieran refugio. Como la tienda que nos reunía a todos para las comidas, pero la más grande era la de Iaio.

Estaba situada en uno de los pocos claros que habían en aquella sección de reserva. Estaba improvisada con capotas de coches, chapas de metal,retales... Era inmensa para como estaba la sociedad ahora, pero no era para él solo. Allí también se hacían las reuniones de Los Lideres.
Los Lideres eran los capitanes de los tres únicos pelotones de veinte por si nos atacaban. Lo más seguro que me hayan llamado para echarme la bronca por proponer aquel plan suicida y poner en peligro a diecinueve personas exceptuándome a mi, claro.

Cuando entramos Jayden tomo su posición en la silla del medio y yo me quede parada en medio de la estancia.

-Me alegro de que te hayas recuperado tan rápido Gio.

Me di la vuelta para ver quien era la persona que me había hablado y efectivamente era Iaio. Un hombre encorvado de casi setenta años.Con el pelo gris como sus ojos y su piel bronceada por el infernante sol de verano. Antes de todo aquello, Iaio se había dedicado a la enseñanza. En realidad era catedrático de la Universidad de Valencia en la rama de Historia, pero estaba especializado en la Guerra Civil Española. Por eso lo habíamos elegido como nuestro líder.

Merodeo y se apoyo en la mesa de roble que había delante de las sillas. Allí, en las sillas, estaban sentados los res capitanes. Ala derecha estaba Nacho, un chico de dieciocho años, de pelo rubio y ojos color miel. Era demasiado alto y como un palillo. Parecía más bien un jugador de baloncesto y antes de estallar la guerra lo era.Siempre le daba todo igual,pero si te tenía que echar la bronca tela echaba. Era el capitán del equipo Gamma.
Ala izquierda estaba Elías un chico igualito a Jayden, pero con
la única diferencia de que el era blanco de piel, con ojos verde y moreno. Jayden y Elías fueron compañeros desde infantil y amigos de siempre, o es lo que dicen ellos. Elías es el capitán del grupo Beta. Y por último estaba sentado en el centro Jayden. Con sus brazos cruzados amenazantes, pero en sus ojos se veías que estaba preocupado por lo que podía pasar.

-Creo que ya sabes por que estas aquí,¿me equivoco, Giovanna?

Señalo con la cabeza una silla que estaba a un lado de la tienda, pero yo negué con la cabeza. No me apetecía sentarme por que sino no podría levantarme después. Él se encogió de hombros y espero a que contestara a su pregunta, pero en realidad yo no tenía ninguna idea del porque me habían llamado. Intente ponerme lo más recta posible para que vieran que no tenía miedo, pero el dolor del hombro hizo que me llevara la mano allí. Jayden hizo el amago de venir ha ayudarme, pero lo mire y él entendió que yo podía solita. Que no era débil.

-Creo que se equivoca doctor. No se porque me ha llamado.

Todos me miraron y fue quien Elías me dio la noticia. Yo sabía que disfrutaba viéndome sufrir. No se porque siempre a querido todo el mal para mi. Y yo, que yo sepa, no le he hecho nada, pero los hombres son así.

-El plan que elaboraste era suicida. Sabias que alguno de tus compañeros moriría en el intento y has tenido suerte de que no haya sido así.Por eso el consejo de lideres a decidido que hasta dentro de una semana no volverás a salir en ninguna misión y tendrás que hacer de vigía de los presos.

Suspire.No era la primera vez que me castigaban con aquello. Era bueno no estar en completo peligro todos los días y también había uno de los presos que me caía bien. Así que no dije nada. La cara de Elías esperaba alguna reacción de mi parte y al no ver ninguna lo hizo él,no me decepciono e intente no reírme.

-¿Estas de acuerdo con esto Giovanna? Normalmente te opones.

Iaio me conocía bastante bien. Así que le negué con la cabeza y mire a Elías directamente. En ese momento tenía la cara descompuesta por la ira y al parecer no era el único en aguantar la risa ya que Nacho empezó a reírse a carcajadas. Intente no reírme, pero la risa de Nacho era muy contagiosa así que me permití sonreír mirando hacía el suelo.

-Pues muy bien. Empezaras ahora mismo la guardia Gio los demás ya podéis iros.

Los tres chicos se levantaron y se dirigieron a la puerta y yo detrás de ellos. Al salir me estaba esperando Jayden con esa cara de preocupación que solo ponía por cuatro personas. Por Elías, Emilia,su novia, mi hermano y yo. Me acerque a el y antes de que lo predijera me agarro y me abrazo. Detrás de tanta chulería había un lado tierno y lo sacaba muy pocas veces y de improvistos.

-Menos mal que estas bien. ¿Sabes? Emilia me ha dejado de hablar hasta que no vallas para ver con sus propios ojos que estas bien.

-No me extraña ya sabes como es.

Me reí en su cara y le di un golpe en el hombro para que me soltara.Cuando me soltó empezamos a caminar rumbo a la zona de los presos.
Emilia era mi mejor amiga. Era demasiado delicada para la lucha así que se quedaba en el campamento haciendo cualquier cosa para ayudar. Empezó ha salir con Jayden un mes y medio después del primer bombardeo y estaban super enamorados. En realidad Jayden se volvía un calzonazos cuando estaba delante de ella y a ella le encanta así que van bien con su relación.
Cuando ya estábamos a unas cinco tiendas de donde estaban los presos le di otro puñetazo a Jayden y me fui directa a mi nuevo trabajo durante una semana. Antes de entrar,el guardia del otro turno me dio su pistola y me dijo que dentro de dos horas y media vendría el siguiente. Le asentí y cuando vi que no lo tenía a mira me desice de la pistola y entre dentro.

La tienda de los presos era una invención de Miguel. Habíamos puesto un pasillo echo de barrotes de hiero y cada cierto tramo unas paredes echas de planchas de hierro para que los presos no se vieran entre ellos solo los de enfrente.

Me dirigí directamente a la celda más grande. La que estaba al final del pasillo. Allí estaba el primer preso que capturamos gracias a mi y también fue la primera vez que me sancionaron por mala conducta.Aquel hombre era super raro.

Era un hombre medio ruso, medio italiano su nombre lo decía todo. Salvatore Novikov. Un hombre de mediana edad rubio y alto como un ruso, pero con los ojos negros y bronceado como un italiano.Cuando me vio enseguida salto de su catre y se aposento en una butaca que tenía reservada al lado de los barrotes para cuando yo venía. Yo cogí la silla que estaba en mitad del pasillo y me senté al lado de los barrotes también.

-Buenos días soldado¿como va el frente?

-Se puede decir que bien.

-Muy bien.

Me sonrío y yo le sonreí de vuelta. Aquel hombre estaba loco o eso es lo que decían los otros guardas ya que de un momento a otro empezaba ha cantar canciones tradicionales rusas entremezcladas con italianas.A mi me parecía raro nada más . En realidad yo era peor.

-Y dime te han sancionado otra vez,¿verdad?

-¿Como lo sabes?

Me hice la sorprendida cuando me lo pregunto y él se hecho a reír.

-Es que me extrañaba verte por aquí, pero esta vez ¿porqué es?

Empecé ha contarle toda la historia desde la niña con la máscara antigás como lo de las explosiones y cuando abatimos a los Gelats...pero él solo se quedo con una parte de la historia y cuando acabé me lo pregunto.

-¿Como que matasteis a dos Gelats?

Antes de que yo lo capturara Salvatore fue un Gelat,mejor dicho, el Gelat más bueno que había en su pelotón o eso decía él. En fin en ese momento no entendí el porque de la pregunta, pero solo fue pensarlo cinco segundos para que la respuesta me viniera a la mente.Como había sido tan tonta. Tanta munición desgastada, que solo me acertaran en el hombro, que los abatiésemos tan rápidamente.
-Son novicios. Están sacando novicios a la calle.

Él solo me asintió y enseguida me fui. Cogí el arma y empece a correr hacía la tienda de Iaio. Por el camino vi a Pablo. Le tire el arma alas manos y le dije.

-Cúbreme en la guardia de los presos. Te debo una.

Seguí corriendo hasta llegar a mi destino. En la tienda presentes se me quedaron mirando. En la tienda estaban Iaio y los tres capitanes. Al parecer decidiendo la zona por donde tenia que expeccionar mañana. Antes de hablar intente coger aire.

-¿Qué pasa Giovanna?

Me pregunto Iaio preocupado mientras se acercaba para ver si me podía ayudar. Le puse la mano para que parara y me dejara recuperarme.Cuando más o menos pude hablar dije.

-Los Gelats están poniendo a novicios en primera línea de batalla.

Ninguno de los capitanes se dio cuenta de lo que aquello significaba, pero Iaio enseguida lo entendió. Se puso a pasearse en círculos mientras se rascaba la barbilla. Puestos en el habían cuatro pares de ojos esperando lo que diría. De repente se paró en seco y se dirigió a Jayden.

-Hace unas semanas que me habías propuesto mover el campamento y creo que ya es hora.

-Pero¿qué es lo que significa lo que ha dicho Giovanna?

Iaio se apoyo en la mesa y miro a los tres hombres que tenía delante. Ami me daba la espalda, pero se veía que estaba tenso y rígido.Estaba mirando hacía los mapas que estaban en la mesa cuando, de repente levanto la vista y contesto a la pregunta que se había quedado en el aire.

-Lo que significa que los más experimentados están trabajando en otra cosa. Algo que debe ser más importante que exterminarnos.

Todos se quedaron callados hasta que Iaio empezó a sacar de debajo de la mesa más mapas, pero esta vez de la zona de los alrededores de la Devesa. Coge un lápiz y mira directamente a todos los que estamos en su presencia. Estaba esperando que alguien hablara, pero nadie lo hizo. Así que me acerque a la mesa y me puse ha mirar los mapas.

Todos estaban expectantes por lo que diría o lo que haría. Observe muy bien los mapas. Tenía que ser un sitio seguro, que en su momento no estuviera muy poblado. Si había estado abandonado antes de la guerra mejor y que fuese lo suficiente grande para que 1018 personas puedan instalarse.
En mi mente apareció el lugar ideal. Lo busque en el mapa y lo rodee.Los presentes se acercaron más para ver lo que había hecho. Iaio señalo el circulo y me miro.

-¿Qué hay ahí, Giovanna?

-El Hotel Sidi Saler. Lo cerraron por las normativas de cercanía a la playa. Es bastante grande para meter a toda la gente y por fin tendremos un baño en condiciones.

Todos nos pusimos a reír. Nacho se adelanto y se apoyo en la mesa. Miro a Iaio y dijo.

-Yo estoy de acuerdo con Giovanna, pero solo por la posibilidad de darme un baño de verdad.

Me miro y me guiño el ojo. Yo negué la cabeza, pero todo no iba a salir a sin sin más. Elías se adelanta y observa bien el mapa.

-Tendremos que ir a mirar el hotel como esta antes de ir con los civiles.

-Tienes mucha razón Elías. Mañana el equipo Alfa ira a verlo.Y Giovanna iras con ellos.

Elías miro a Iaio y después a mi. No podía decir nada por respeto a Iaio,pero sabía que le repateaba que a mi me tuviera más estima que a él. Todos nos quedamos mirando a Elías que en ese momento estaba más rojo que un tomate por la ira y la impotencia. Jayden le agarro el hombro y le dio un apretón para que se calmara, pero él solo me miraba a mi.

-Vale,mañana a primera hora iréis a investigar. Os quiero aquí antes del anochecer. Ya podéis retiraros.

Nacho,Elías, Jayden y yo nos dirigimos fuera de la tienda. Ya fuera Elías se fue enfurruñado a su tienda. Nacho se despidió diciendo que iba a su puesto como vigilante del área. Yo me iba ha ver a mi hermano en nuestra tienda. Ya que estaría durmiendo , pero Jayden me agarro del brazo malo. Puse tal mueca de dolor que enseguida me soltó.

-Lo siento mucho.

-No pasa nada.

-Emilia me ha dicho que te lleve a la tienda-comedor. Quiere cenar contigo ya que dice que hace cuatro días que no te ve.

Asentí y nos encaminamos hacía el comedor. Era verdad lo que había dicho Jayden. Hacía ya más de cuatro días que no veía a nadie de mi antigua clase, menos a Josep que trabajaba conmigo. Nos adentramos por el laberinto de tiendas hasta nuestro destino. Allí estaban reunidos más de la mitad de los supervivientes y en el fondo estaba Emilia haciendo gestos para que la viésemos.

Jayden y yo nos acercamos y antes de llegar a la mesa ya tenía a Emilia al lado aplastándome. Cuando ya pensó que era suficiente me soltó y se fue directamente a Jayden. Al sentarme en la mesa me di cuenta que estaban todos allí. Emilia, Jayden, Josep, Miguel ,Nuria y yo. Como antes de que nos dijeran nuestros trabajos para ayudar a nuestra pequeña comunidad.

-¿Cómo estas, Gio?

Me pregunto Nuria cuando me senté. Conocía a Nuria desde que tengo uso de razón. Nuestras madres se conocieron en preparación al parto y ha partir de ahí siempre hemos ido a las mismas clases. Físicamente era la típica chica española de ojos marrones y pelo castaño, alta y delgada, pero su carácter. En realidad estaba loca, una chica que te dice lo que piensa a la cara y se queda tan ancha.

-Todo lo bien que se puede estar después de un disparo.

-No te quejes que has tenido heridas peores.

Dijo Miguel mientras se metía en la boca una de esas salchichas que van en botes con liquido. Conocí a Miguel el primer año de instituto.Físicamente era un chico totalmente sudamericano, ya que era de Venezuela con ojos negros y el pelo del mismo color. De carácter era muy risueño, en realidad, le daban ataques de risa en los momentos menos oportunos, muy raro, pero un muy buen amigo.

-Pero,por lo menos, esta vez a sido una recuperación más rápida, Miguel.

Contesto Emilia por mi. Conocí a Emilia en tercero de la ESO. Una chica de raza negra con todas sus características como la agresividad y el fisico. Era muy tímida, pero si lo necesitaba tenía aquel desparpajo que caracterizaba a las personas de su color.

Todos estaban empezando a comer. Yo vi la comida y no me llamo la atención así que aparte el plato y el ruido que hizo llamo la atención delos presentes. Todos se me quedaron mirando y en ese momento, quería irme a mi tienda para dormir y estar fresca para mañana.

-Yo me voy. Quiero ir a ver a mi hermano y acostarme. Estoy muy cansada.

-Vale. Acuérdarte Giovanna mañana al alba en la puerta principal.

-Claro.Buenas noches.

-Buenas noches.

Dijeron todos a la vez. Me levante y salí de allí con un paso más acelerado de lo que sería normal. Cuando salí sentí que me quitaba un peso de encima con solo eso, pero no duro mucho ya que oí a alguien llamarme. Me di la vuelta y vi como venía a mi Josep. Lo espere, pero con muy pocas ganas de hablar. Cuando llego a mi lado después de sortear a las personas que había en el comedor.

-Necesito hablar contigo.

-Claro.

Mi tienda estaba al otro lado del campamento. Paso unos tres minutos cuando Josep encontró su voz para hablar.

-¿Te acuerdas lo que dijo Pablo, en la misión?

Me acordaba perfectamente insinuando que Josep estaba ligando conmigo en ese momento, pero para hacerlo sufrir negué con la cabeza y hice como que no me acordaba.

-¿Qué dijo? No me acuerdo.

-No es nada.

Se puso colorado y yo intente no reírme de él. En ese momento me daba pena la vergüenza que estaba pasando, pero no fue mucho tiempo ya que en ese momento llegamos a mi tienda. Se puso más nervioso frotándose las manos como si tuviera frió, pero en realidad no hacía nada de frió.

-Bona nit,Josep.

Me acerque a él lo suficiente para ponerme de puntillas y darle un beso en la mejilla. En ese instante note que se ponía más nervioso y más colorado. Me aparte de él y le sonreí para que no se pusiera más nervioso y funciono.

-Bona nit, Giovanna

Cuando vi que ya no lo veía me di la vuelta y entre la tienda. Allí estaba mi hermano totalmente dormido o eso creía.

-Hola,teta.

Salte del susto, pero él no se dio cuenta. Le di un beso en la frente, me quite las botas y me tumbe en el catre de al lado de la de mi hermano. Mirándole a él me quede dormida.

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